martes, 28 de febrero de 2017

Sim Tower (Maxix / OPeNBooK 1994) para PC/MAC

Sim Tower
Maxis construyó su imperio usando como cimiento la franquicia Sim City, con ella controló el mercado de la simulación urbanística sin oposición alguna durante finales de los 80 y principios de los 90. En 1993 un joven de 31 años llamado Yutaka "Yoot" Saito funda su empresa OPeNBooK para el desarrollo de video juegos, debutando al año siguiente con “The Tower”. Maxis adquirió entonces los derechos para su distribución internacional, cambiando ligeramente su nombre para adaptarlo a sus IPs. Años después vería la luz su secuela "Yoot Tower". El señor Saito crearía años después dos títulos tan psicotrópicos como originales, Seaman para Dreamcast (donde prestó su cara a la mascota protagonista) o Odama para Game Cube. Ya paro de aburriros, vayamos al lío.

Humildes comienzos...
En Sim Tower seremos los encargados de crear la mayor y más prospera torre jamas construida, gestionando el diseño de los ascensores, alquileres de restaurantes, oficinas, habitaciones de hotel y demás locales comerciales. Nuestra finalidad será llegar al estatus de Torre de 5 estrellas, pero como decía Jack el destripador, vayamos por partes.

Con nuestra primera estrella podemos empezar a construir sobre nuestro recién adquirido solar, lo primero el lobby y después las oficinas, con el alquiler de las mismas podremos entonces invertir en ladrillo y construir viviendas o restaurantes de comida rápida. Al ganar la segunda estrella dispondremos de habitaciones de hotel y de ahí en adelante restaurantes de más categoría, apartamentos de viviendas y suites de lujo. Cuando tengamos una masa critica de habitantes se nos empezaran a requerir ciertos servicios, como salas de video vigilancia, enfermerías o salidas de basura para los camiones. 
Será tremendamente importante que sepamos gestionar de manera adecuada los ascensores y escaleras de nuestra mini metrópolis, los ascensores son de tres tipos: normales, express y de servicio. Los ascensores normales son de los de toda la vida, suben y bajan gente por cualquiera de los pisos pero con un limite de treinta plantas y diez personas, los express solo paran en los lobbys pero pueden llegar a las cien plantas y cuarenta y cinco personas, los de servicio son exclusivos para empleados de la torre, como las camareras de piso y los vigilantes de seguridad. Como todo buen simulador de vez en cuando sucederán ciertos acontecimientos aleatorios como incendios o amenazas de bomba y tendremos que estar preparados para ellos, con una habitaciones de seguridad o centros médicos.

Mapa, panel de control y la barra de información
Todo muy útil, anda que no.
Los controles y el diseño de este juego son tremendamente simples, tenemos la pantalla principal donde iremos montando nuestra urbe, el panel de herramientas de donde iremos eligiendo los diferentes negocios o servicios que queremos construir, un mapa donde veremos nuestra construcción a escala y un panel donde nos aparecerá la información de la Torre, nuestros fondos y la fecha en la que nos encontramos. Para cambiar de tipo de estancia (como por ejemplo, el tipo de habitación de hotel que queremos) mantendremos pulsado el puntero sobre el icono correspondiente y se desplegaran los diferentes alojamientos disponibles.
¿¡Que leches está pasando aquí!?
El juego cuenta con un diseño artístico un tanto simplón, funcional y nada más. Parece que el señor Saito pensase: “Tienen un PC Multimedia ¿no? pues que se pongan un CD ¡al carajo!”. Durante la partida solo escucharemos los efectos de sonido de los ascensores, eventos y para de contar. La parte gráfica tampoco es nada del otro mundo, las animaciones de los habitantes y de las diferentes parcelas son correctas, pero ciertamente, cuando uno empieza a tener toda la pantalla llena de tiendas, habitaciones, oficinas y demás moviéndose a la vez puede llegar a ser difícil diferenciar lo que están viendo nuestros ojos.


Salvo el apartado artístico estamos ante un juego que engancha… y engancha bien. Puede que nuestras dos o tres primeras torres nos salgan rana y no den la pasta gansa que ansiamos pero se le coge el truco enseguida y ríase usted de la Torre Trump o la Torre Stark. 

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